La señora Amalia padecía de artritis y reumatismo, pero esa no era la causa de su rostro endurecido. En realidad, siempre tuvo esa expresión proveniente de su inconformidad con la vida. La señora Amalia constantemente se quejaba de la casa que tuvo, que no era mejor que la de su hermana, de su trabajo en la oficina postal, el cual consideró siempre tedioso, a diferencia del trabajo de su marido que le llevaba a viajar de un lugar a otro. Así se pasó la vida deseando lo que los demás tenían. Se llama envidia, es un estilo de vida que hace daño, tal y como dice La Biblia en Proverbios 14:30
El corazón apacible es vida para la carne;
la envidia es carcoma de los huesos.
Aquí vemos que un corazón envidioso no es apacible, de modo que no hay paz en la envidia.
Todos hemos sentido envidia alguna vez. Si no lo crees, mira lo que dice el libro de Proverbios en el capítulo 23, verso 17:
No tenga tu corazón envidia de los pecadores,
antes persevera en el temor de Jehová en todo tiempo
Y es que todos en alguna ocasión hemos pensado y hasta dicho algo como ¨No puedo creer que esta persona, siendo un pecador, sin temor de Dios, prospere de esa manera..¨...¿O no?
La Biblia nos dice que perseveremos en la correcta manera de vivir que hemos escogido sin mirar los triunfos de los impíos.
Y para quien piense que la envidia es un pecado menor o que nisiquiera es pecado, leamos lo que dice el libro de Romanos en su primer capítulo, verso 29:
Están atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, y perversidades.
Nótese cómo la envidia aparece en el mismo rango de pecados como la maldad, la avaricia y las perversidades, las cuales abarcan todo tipo de aberraciones.
La Biblia también muestra la relación entre la envidia y las contiendas, podemos verlo en Romanos 13:13.
Finalmente, hablemos del antídoto para la envidia. Hace falta combatirla como se combate una enfermedad porque sus estragos afectan nuestro cuertpo, nuestra mente y nuestro espíritu. Esta medicina contra la envidia se llama AGRADECIMIENTO. Esta es una época ideal para comenzar a ejercitarnos en esta práctica. Mira a tu alrededor, encontrarás muchas razones para estar agradecido. Mira la cruz, concientiza cuán importante has sido para Dios, que dió a su hijo en sacrificio para que tú pudieras vivir eternemente. Es más que suficiente para estar agradecidos...
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El Doctor Edwin Lemuel Ortiz aborda un tema más que común en nuestras familias. Cada vez son más las personas que después de un divorcio, situación que es siempre lamentable, abordan la oportunidad de rehacer su vida con otra persona.
Los hijos adultos aparenteente muestran buena disposición a que el padre o la madre pueda ser feliz en una nueva relación, pero no siempre resulta verdadero en la práctica. Por otro lado, cuando los hijos son pequeños, puede ser que se sientan desplazados. Es muy importante la estrategia que usemos para presentarle a esta persona a nuestros hijos. Aquí algunos consejos del autor del libro ¨Intimidades... para que estés bien desde adentro¨, Pastor Edwin Lemuel Ortiz.
1. Determina qué relación tienes con tus hijos y qué grado de confianza. Si no has hablado con ellos acerca de tus sentimientos y necesidades, es hora de que empieces a hacerlo.
2. Cuando vayas a presentarle a esta persona, hazlo de manera natural. Puedes hablarles previamente de que has conocido a alguien, un amigo con quien puedes ir a comer o al cine de vez en cuando.
3. Puedes hacer de esta presentación algo casual, en alguna reunión y no lo hagas tan solemne.
4. Si la reacción es adversa, es decir si los más pequeños gritan y lloran, debes explicarle que tú vas a seguir siendo mami o papi y que ellos no van a ser desplazados en tu corazón ni en tu tiempo. Debes bajar ese nivel de ansiedad reforzándoles el amor que les tienes.
5. Establezca con el candidato las reglas del juego. Tú debes seguir modelando un carácter moral delante de tus hijos así que nada de que se quede a dormir en la casa, nada de intimidad antes del matrimonio.
6. Prepare al candidato (a) antes de que conozca a tus hijos y a tu familia. Él debe saber con qué se va a a enfrentar.
7. Converse nuevamente con sus hijos despues de la reunión sobre la impresión que esta persona les haya causado. Involúcreles.
8. Si eres feliz con esa posible relación, pero no así tus hijos, ten una charla sincera y franca con ellos. Considera una cita con un consejero familiar
Sabemos que es difícil rehacer una vida sentimental cuando ya se tienen hijos, pero no imposible. En la Biblia encontramos ejemplos de personas que lograron hacerlo.
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